Ser cuidador es CUI-DAR

Leslie Power

Cuando un mamífero humano nace por un parto respetado, está listo para despertar en su madre un montón de conductas de apego. Es muy simple y a la vez muy complejo y los que hemos estudiado sobre neurociencias y salud perinatal sabemos que es durante el proceso de parto cuando se produce en el cerebro del bebé en útero todo un despliegue de neuro-hormonas (estrés beningno) por las contracciones, que hace que inmediatamente después de nacer, busque a su madre con determinadas conductas: llora, repta sobre el pecho guiándose por el olfato hasta succionar el pezón y luego busca la mirada de la madre para anclar en ella no sólo sus ojos sino también su alma. Todas las que hemos parido sintiéndonos integradas, aún las dificultades que hayamos experimentado, conocemos esa mirada en que el corazón se nos agranda hasta el infinito y nuestros brazos no quieren soltar a nuestro recién nacido. Es nuestro y nosotras somos para nuestro hijo o hija.

En nosotras también están ocurriendo procesos neurohomonales donde la prolactina, oxitocina, entre otros componentes, actúan para favorecer nuestras conductas de cercanía, cuidado, amor, amparo y lactancia. Todas conductas que van hacia la supervivencia de nuestro hijo y la nuestra, ya que sin toda esa mutua regulación neurofisiológica, antiguamente podíamos, ambos, morir.

Este encuentro de apego se produce principalmente porque nuestro hijo nace preparado para despertar en nosotras, su madre, determinadas conductas como ofrecer nuestro cuerpo y el pecho. El objetivo principal de cualquier mamífero humano es establecer la lactancia para sobrevivir. Luego, permanecer en contacto permanente piel con piel o lo más cerca posible para continuar con la exterogestación para regular temperatura, ciclos de sueño, respiración, movimiento. Todo recién nacido humano requiere continuar la gestación fuera del útero. Es por eso que la lactancia no tiene horario, se lleva a los hijos en brazos (fulares, mochilas de porteo, bandoleras) y se duerme junto a ellos (colecho o compartir el lecho o compartir la habitación) así como se le da la mano cuando comienzan a caminar y se le muele la comida al empezar a comer o se le ofrece en pedacitos más chiquititos para que vayan poquito a poco dejando el cuerpo materno para ir incorporándose al mundo externo. Al ser la vida del mamífero humano tan larga (casi 100 años) son casi 7 años los que los niños están muy pegaditos a la mamá, papá o a su figura cuidadora. Se cree que desde los 14 años podrían estar en condiciones de cocinarse solos y estar algunas horas a solas, y desde los 16 se les puede culpar por delitos, si lo son.

De manera resumida, todo esto nos dice que somos la especie de mamíferos más dependiente de su figura favorita del mundo y por la mayor cantidad de años. De hecho el apego es una conducta innata de las personas en buscar cercanía y protección de alguien que es más grande, más sabio, que parece cuidar, es persona favorita es al momento de nacer la madre y luego quien haga de madre. Desde ahí cualquier persona, constante que calme a un niño sus necesidades básicas, pero las más importantes, sus sensaciones de seguridad, amparo, protección, con palabras, cariños adecuados, cercanía, brindando respuestas estables y seguras a los largo del tiempo, constituye su figura de apego seguro, su persona favorita.

¿Eso significa que si no di pecho, no establecí un apego seguro con mi hijo? La respuesta es: No lo sé. Depende de un montón de factores que caen en el ámbito del análisis clínico de los profesionales del área. Sin embargo puedo decir, que las conductas de apego como dar pecho, dormir cerca de tu bebé, darle la mano, tocarlo, mirarle a los ojos, mecer, cantar, portear, mudar… son todas conductas sanas, naturales de la especie humana que han existido desde que la humanidad es humanidad y que favorecen el apego seguro, pero no lo garantiza. Lo que más garantiza un apego seguro es una madre sana y para eso necesitamos escribir un libro, porque la sociedad está en falta, faltan las políticas públicas, muchos padres, abuelos, abuelas, vecinos, amigos, profesionales de la salud actualizados y capacitados en lactancia, apego, neurociencias y quiero ser enfática en recalcar que existen muchas mujeres madres desamparadas gritando en las redes sociales sus frustraciones con la experiencia de ser madre, se quejan del cansancio, de los “fracasos” con sus lactancias, piden a gritos que no sean juzgadas por querer estar sin sus propias crías e incluso buscan tribu para no sentirse responsable si han golpeado a sus hijos. Todo esto, todos estos gritos sin rumbo son sólo un síntoma de una sociedad abandonadora de las mujeres que son madres, del exceso de publicidad y de no comprender que la maternidad puede ser y debiera ser vivida para todas desde el placer. Es decir, a mayor placer mejor para el cerebro de los niños y niñas y para el de las madres y de la sociedad completa, pero eso no es comprendido, ya que además los que hacen las leyes tendrían que actualizarse en neurociencias y en las necesidades del cerebro del bebé y de las mujeres en la etapa del pueperio (0 a 2 años más o menos del recién nacido).

En definitiva, en la sociedad patriarcal donde vivimos, los niños y las mujeres siguen siendo los más abandonados y agredidos.  Y para muchos que trabajamos en el área, el gran problema de la humanidad es el matricidio . Se ha matado a la madre y a todo lo que de ella nace: hijos, leche, amor, trabajo, cuidados, colaboración, trabajo en equipo, tribu. No se ve, se desconoce, no existe, no se habla, se ningunea, incluso de una manera perversa: idealizándola, justamente para no ver en las difíciles condiciones en que se es madre. Mejor no ver, mejor no hablar de ciertas cosas, no vaya a ser que comiencen a demandar más leyes que tengan relación con la ética del cuidado y ponga en riesgo la estabilidad del sistema capitalista patriarcal y las mujeres comiencen a educar a futuros adultos no sumisos ni obedientes, sino que llenos de deseos propios con fines altruistas, empáticos y amorosos.
Esto no es una vuelta atrás de lo que el feminismo ha conseguido, al que además agradezco, es sencillamente, mirar y darnos cuenta, que en el planeta tierra así como los osos polares se extinguen, los seres humanos también podemos hacerlo en la medida en que la maternidad sea odiada, lamentablemente en el área de la maternidad poco se ha avanzado:

No hay ni una garantía para ser madre

  • Has visto a tu madre todo el tiempo cansada, agotada, amargada (No en todo los casos, pero en gran parte, ya que les ha tocado duro a nuestras abuelas y madres).
  • Siempre hay una mujer en Facebook o en algún blog que se queja a gritos sobre la lactancia, la crianza de sus hijos, lo inquietos que son, de las pataletas…. e invita a no sentir culpa si les ha pegado alguna vez, si te da asco dar leche o incluso dolor, cuando la leche materna es el alimento natural y existen mil maneras de tener lactancias exitosas, pero no, siempre hay una que agarra al resto de las ovejas que siguen el mandato del sistema que busca el matricidio.
  • Miedo de contar en tu lugar de trabajo que estás embarazada. Ya desde pequeña incorporaste que la maternidad es un problema.
  • Has visto tanta tv americana que seguro ya planificaste tu in-necesaria, sin informarte que tienes 6 veces más probabilidades de morir que en un parto normal. Capaz que hasta la planificas porque crees que es mejor que un parto normal o porque tu pareja no viaja ese fin de semana o porque el doctor dijo…..
  • Te han hablado mierdas de la lactancia y la publicidad te dice que con la leche de tarro tu hijo andará de lo más inteligente y hasta rubio se pondrá. Falso: los profesionales de la salud, debemos hablar de los riesgos de la leche de fórmula que sólo se toma en caso de SOS.
  • Tendrás un postnatal con tope de honorarios e insuficiente. No tendrás con quien dejar a tu hijo. Las investigaciones (si es que tienes acceso a internet) ya dijeron que antes de los tres años no necesitan socializar con más niños, sólo necesitan adultos y quizás algún hermano, para compartir y ser cuidado). No te asustes, a nuestra sociedad le dan lo mismo los niños pequeños, pero tú si le sirves eres mano de obra barata y además responsable. Tranquila, ganas menos que tu compañero hombre. Para nuestro sistema social: ¡Qué vivan las salas cunas! ¿Que no te queda otra opción? Sí, tienes razón. ¿Marchamos? ¿Armamos otro Movimiento Ciudadano por nuestros hijos e hijas? O ¿ya tenemos el corazón acorazado?
  • Tendrás que pagar más en tu plan de salud por tener útero y ser fértil y cuando no lo seas, por ser vieja. Luego pagarás más por tener hijos menores de dos años, porque se enferman más.
  • Los bebés lloran, no son un computador.  Pero en la televisón te djeron que con la leche de tarro se dormían de inmediato y les cambiaba el ADN, se ponían nórdicos, rubiecitos… ¡disculpa! Por allá arriba del planeta ya comprendieron esto que dice las neurociencias.


Podría seguir…. y seguir…

  • Las mujeres no somos como los hombres, tenemos ciclos y ciclos reproductivos por tanto necesitamos políticas públicas y leyes laborales adecuadas a nosotras. ¿Es muy extraño? No somos iguales a los hombres, no lo somos y necesitamos ser consideradas en nuestras dignidad de derechos, pero para eso debemos conocernos y la información es clave. Si no queremos ver… es problema de cada una y atenta ahí con proyectar la paja en el ojo ajeno.


Ser un cuidador es CUI-DAR y con esas variables externas es complicado.
Ser mamá es que desde el embarazo más o menos el séptimo mes justo cuando nuestro bebé en gestación se gira hacia abajo, nos sumergimos nosotras hacia el mundo interno, al nido a anidar, a lo emocional, al cuerpo para dar a luz en el cuerpo y luego más cuerpo para después de varios días en las sombras y luces del puerperio una sale a luz que también tiene sombras del cotidiano, del mundo externo, de lo concreto, el trabajo, la vida, lo social… lo que hace sentido y lo que no hace sentido y vuelta al adentro y así por un buen tiempo según la mujer, la cultura, biología. Dos años dicen algunos que las mujeres que devenimos madres entramos en puerperio y pocos saben de esta etapa de la mujer madre tan importante donde ocurren tantos pero tantos procesos “neuro hormonales emocionales” que son tan determinantes en la vida de una mujer, un hijo o hija y por tanto la sociedad completa. Y sin embargo los menos considerado.

Dar amor, seguridad, abrazos, amor, cariños, tiempo de calidad en cantidad, palabras, bajar al suelo, mirar a los ojos y secar lágrimas, reconocer errores, mirar las propias fallas, mirarlas e ira a buscar ayuda para que esas sombras no caigan de manera grosera sobre nnuestros hijos, es buscar luz. Si pides ayuda, ¡ya eres grande! Pedir ayuda es de personas adultas ya que en la medida en que nosotras las madres y los padres, los cuidadores, estemos ayudados, sostenidos por otros, podremos sostener a nuestros hijos, esto se trata de círculos de protección social y la sociedad debería estar al tanto de esto. El cui-DAR de los niños y niñas es compromiso de todos, de la madres en un comienzo, siempre y cuando la madre esté bien cuidada.
Cui-DAR, para dar, ser cuidada, pedir cuidado.

Anoche soñé que estaba en mi cama, ese sol precioso y preciso de abril nos/me cuidaba. Le daba pecho a mi hijo, mi guagüita* de unos ocho meses, le agarraba su mano mientras me miraba y succionaba mi pecho izquierdo haciendo sonidos con su boca. Su mirada en mi mirada, mi mirada en su mirada, su calor y mi calor, su mano enrollada en la mía, sus intentos de decirme te quiero mientras yo no daba más de amor…. Ese fue mi sueño, era como hacer amor….

Y sí, el recién nacido humano, nace para hacer amor con su mamá y con los demás, ojalá cada ser humano cuente con presencia de cuerpo y cariños en primer lugar de su mamá, papá y de los cuidados responsables de toda la sociedad.

Leslie Power
Psicóloga Clínica
www.revolcuiondelamor.wordpress.com
f.b: Leslie Power Labbé
Instagram: @powerleslie
Twiter: @powerlesliecl

*guagüita: recién nacido o de corta de edad en Chile, Bolivia, Ecuador, Perú.

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