Los testimonios publicados reflejan el sentir de mujeres que fueron acompañadas por una doula durante su parto. Algunas se han centrado sólo en la parte del acompañamiento y otras han querido relatar todo su parto y parte del embarazo.

Doulas.es recoge estos testimonios como vivencia de estas mujeres, no como modelos de atención sanitaria ni opción de parto.

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Relato de Bei

Bei Muñío

Es difícil explicar con palabras lo que ha supuesto para nosotros tener a Macarena, es como explicar cómo me sentí la primera vez que besé a mi marido o abracé a mi hija. Es complicado describir cómo un desconocido se convierte en parte de tu familia.

Esta semana hace un año que concebimos a nuestra nena. La alegría inicial por la noticia dio paso a una desazón que no lograba superar. Conocí el sentimiento de culpa, por no haberlo pensado mucho, por no haber planificado su llegada, por no haber previsto ahorros, por tener que parir en un hospital… Maca se cruzo en mi camino y fue un rayo de luz en mi oscuridad personal, siempre supo decirme lo que necesitaba oír… En los peores momentos allí estaba ella, recuerdo especialmente con cariño el día que falleció mi yaya, como pasamos la mañana juntas y fue un paréntesis de paz en una semana durísima.

Y así fueron pasando las semanas, en las que un embarazo absolutamente normal se vio alterado por el prenatal scare del que sabiamente habla Michel Odent. Pruebas absurdas para descartar diabetes gestacional, preeclampsia, problemas de crecimiento. Estuve a punto de derrumbarme un par de veces, pero allí estuvo ella. Siempre.

Un par de días antes de cumplir 40 semanas, nos pusieron fecha de inducción. Y todo porque mi bebé era un poco más pequeño de lo habitual, PEG lo etiquetaron, Pequeño para la Edad Gestacional, afirmaban que no era nada patológico al tiempo que amenazaban con que se podía morir en cualquier momento. No tenía sentido, pero me trastocó en lo más profundo. Hoy sé que esa visita prenatal me hizo cuestionarme mi capacidad para gestar y parir un bebé sano, pensamiento que tuve muy presente en el parto. Sintiendo auténtico pavor porque algo malo pudiera pasarle en el parto.

Me hundí, me hundí del todo, las hormonas me jugaron una mala pasada y me rendí, ¡vaya si me rendí! Y Maca me rescató, con toda su luz, su saber estar, saber regañarme con dulzura, darme ánimos, picarme para sacar mi fuerza de leona, de la mujer fuerte que todas llevamos dentro. Supo encontrar las palabras para centrarme y me centró tanto, que esa noche me puse de parto.

A las 4 de la mañana me desperté, inquieta, ¿son pródromos o estoy de parto? No me podía dormir, me puse a dar vueltas por la casa, a la hora desperté a mi marido, estoy de parto. Nos acoplamos un poco para que yo pudiera seguir en la pelota y él en la cama durmiendo, dándome la mano."Aviso a Maca? No, todavía no, que duerma un poquito". Fueron pasando dulcemente las horas, estaba inmensamente feliz. Cuatro horas después, una contracción bestial rompió la bolsa. Fue precioso. Aguas claras. Le expliqué medio drogada a mi chico a que sabía y olía el líquido amniótico y, él, entre contrariado y divertido, le puso en mensaje a Maca.

Pasaron cuatro horas más de dulces contracciones y decidimos ir al hospital, nos quedaba muy lejos de casa y teníamos miedo de que la operación salida por la semana santa dificultara las cosas y sobre todo tenía miedo de encajar las contracciones en el coche, que ya eran cada 2-3 minutos.

Cuando por fin vi a Maca, le dije que me había encantado romper aguas, ella sí que me entendía, me abrazoó y me llevó hasta la puerta de urgencias. Finalmente entramos en el hospital. Nos separaron absurdamente en el triage, me llevaron por pasillos, me hablaban, me preguntaban tonterías, nos tocó una matrona que no me inspiró ninguna confianza. El parto se había quedado totalmente parado en 4cm desde el momento en que puse un pie en el hospital. Me quería ir, no lo dije pero lo notaron y entre mi marido y Maca formaron un equipo maravilloso de "douleo", me decían justo lo que necesitaba oír. "No te pongas a la defensiva, ahora nos quedamos solos y todo va a volver a ponerse en marcha".

Seguía sin volver a conectar y me metí en el baño, a oscuras, lejos de ese monitor horrible que me ponía tan nerviosa. Y ahí fui feliz, volví a conectar, volví a tener contracciones y a disfrutarlas, empecé a estar drogada igual que en casa, recuperé un poco de confianza y me olvidé de que estaba en el hospital. Miguel se sentó en el wc y yo en la pelota y así pasaron las horas, nos dimos besos, abrazos, mimos, fue muy íntimo y muy bonito, Maca estaba por allí, Miguel y ella se turnaban, nunca sentí que me sobrara ninguno de los dos.

Al cabo de las horas, volvió la matrona, me exploró, "estas más o menos igual", de 5-6cm, el bebé esta muy alto y en posterior, por eso va tan lento" Ahí me derrumbé, ¿en posterior? Si el miércoles estaba en anterior!! Si llevaba desde el quinto mes colocado en anterior!! Si me sabía la página de spinningbabies de memoria!! Cuando se ha dado la vuelta!! Me dijo que lo que estaba haciendo no era efectivo y que empujara un poquito con cada contracción y que girara con la pelota para que hiciera más presión y las contracciones fueran más efectivas.

Fue horrible, me bloqueé, primero por el dolor, que hasta ahora no lo había sentido, relajaba la musculatura y escuchaba mis afirmaciones de parto con hypnobabies, notaba presión, nunca dolor; ahora tenía que hacer justo lo contrario, empujar antes de tiempo y sin ganas era muy doloroso. Y tenía otro dolor; el psicológico, el bebé alto, en posterior, no iba a poder parir, me iban a hacer cesárea o fórceps, me arrepentí de estar en el hospital, tenía que haber parido en casa, como yo quería y no podía permitirme, con una matrona que me diera calor y no frío y tiempo, sobre todo tiempo.

En ese momento volvió Maca, "el bebé está en posterior. No voy a poder parir", solo me tuvo que decir que su hijo Enzo también estaba en posterior para animarme a seguir adelante. Entre ella y mi chico consiguieron sacarme del bloqueo, Maca sugería posturas, técnicas, me daba ánimos. Fue increíble recibir tanto cariño. Al rato entraron los ginecólogos, me tactaron, ¡estás casi en completa! El clima de la habitación cambió radicalmente, Miguel y Maca estaban eufóricos y revoloteaban a mi lado, empezaron a trapichear con la cámara y yo en pleno colocón se la preparé aún no sé cómo. Volvimos a hacer bromas, ¡¡¡Maca voy a poder parir!!! Pues claro, ellos nunca lo dudaron, solo lo dudaba yo.

El monitor se perdía todo el tiempo porque me movía mucho, cada vez que me hacían tumbarme era más dolorosa que la anterior. Me dieron dos opciones o te tumbas todo el rato o monitorización interna, miré a mi chico, miré a Maca, no me decían nada y me lo decían todo con la mirada; con mucho dolor pedí que la matrona clavara una aguja a mi bebe en su cabecita, no hubiera sido capaz de seguir tumbada. Luego me quitó el último reborde a mano, lo que fue sin duda lo más doloroso de todo el parto y estuvimos hablando de cómo quería parir. Le dije que de cualquier forma menos tumbada, prepararon la camilla para que pariera sentada, pero era horrible, me agobié o me cabreé o estaba muy cansada, no lo sé, pedí la epidural, parece ser que la había pedido más veces, pero yo solo recuerdo esa, "estoy muy cansada, no voy a poder hacerlo", "estás pudiendo" me decían. No la pedía por el dolor, sino por el cansancio, si pudiera dormirme un poco, sabía que necesitaría fuerzas para el expulsivo y no sabía dónde iba a poder encontrarlas.

De pronto, me entraron ganas de evacuar, yo lo interpreté así, pero esta claro que había empezado el expulsivo, dije que me quería ir al baño, y allí empecé a empujar sin enterarme. La matrona se dio cuenta de que allí estaba mejor y preparó la silla de los acompañantes con empapadores, le explicó a Miguel cómo lo íbamos a hacer y él me lo explicó a mí. Me gustaba, me podía dormir entre contracciones en sus brazos y cuando venía la contracción y necesitaba pujar me levantaba y me sujetaba. Maca estaba a mi lado, el último pensamiento racional que tuve fue "voy a cagarme encima de mi marido y no va a querer acostarse conmigo más en la vida, este bebé va a ser hijo único", ya no tuve más pensamientos racionales, solo quería empujar y que el bebé estuviera fuera, lo quería fuera ya, sabía que habían pasado muchas horas y no quería que nadie viniera a intervenir, nadie iba a intervenir, todo iba genial, pero yo ya no era racional.

Me iba tocando para ver cómo bajaba, Miguel y Maca estaban tan felices y emocionados. La matrona estaba sentada enfrente mío, junto con otra mucho más adorable, viendo nacer al bebé, sin dirigirme los pujos, esperando conmigo. Todo era precioso, salvaje y doloroso, pero precioso, le pedí perdón al bebé por tardar tanto, le dije que le quería mucho, bueno más bien se lo gritaba y de repente, noté algo distinto, me rompía, me partía, me quería morir. Miré a Maca, le dije, me voy a romper y no sé si me dijo que síiii (es normal) o que nooo (nadie se ha roto por parir), el caso es que su mirada me reconfortó tanto, supe que todo estaba bien, y salió la cabecita, me asusté, está morado, me decían los cuatro que no, que todo estaba perfecto y en la siguiente contracción le abracé y lo puse encima mío. 22 horas 23 minutos. Maca lloraba y Miguel se contenía. Yo no hacía más que darle las gracias a la matrona borde, no hubo feeling, no conectó conmigo, pero atendió mi parto con una profesionalidad increíble, con un respeto máximo y tenía muchísimo que agradecerla.

Me levanté para ponerme en la camilla para suturar un desgarro y alumbrar, me decían que era un bebe precioso pero yo no le veía la carita, solo veía unos preciosos ojos gigantes increíbles para un recién nacido, pero tampoco me veía capaz de despegármelo de mi pecho. No dejaba de pensar en que quería saber el sexo, al final la matrona buena lo miró y nos lo dijo, es una nena ohhhhhh tenía razón, mi intuición no fallaba, y ahora como la llamamos!! Solo teníamos nombre pensado de niño, no lo pudimos decidir hasta el día siguiente. Se llamaría Abril, era el nombre que más le gustaba a Maca de entre los que barajábamos y como me hubiera sido imposible parir sin ella, decidimos que se llamaría así. Solo nos separaron un segundo para pesarla con su papi y montó un escándalo de impresión en cuanto vio que la apartaban de mis brazos, no sin antes hacerse pis encima mía. 2840 gramos de ternura, ¡los bebés pequeños tienen una gran personalidad!

Maca nos dejó solos, no sabia cómo darle las gracias, aún no sé cómo hacerlo. No hubiera podido hacerlo sin ella, sin sus consejos, sin su ánimo, sin su apoyo, sin su saber estar, no hubiera sido capaz, hubiera ido a otro hospital o no hubiera conseguido superar el bloqueo y mi dilatación extra lenta hubiera terminado en un parto intervenido en vez de en el precioso recibimiento que le preparamos a mi nena. La gente me pregunta cómo pude aguantar sin epidural. No recuerdo dolor más que cuando me hacían tumbarme -y allí estaba ella para darme masajes en cuanto empezaba la contracción- y en el expulsivo, y también estaba a mi lado dándome la mano, animándome a recuperarme entre contracciones, a seguir adelante "estás pudiendo"-. No eché de menos la epidural salvo para haber podido dormir un ratito.

Hoy, desde la experiencia, sé que es muy difícil parir así, trasladarte en mitad del parto, separarte de tus seres queridos, no conocer a quien te atiende, toda esa luz, esos protocolos, los tactos, la monitorización continua, dificultan muchísimo el trabajo de parto. Hoy sé que parir en un hospital, por muy respetuoso que sea tiene sus riesgos. Y una doula, sobre todo una tan increíble como la nuestra, ayuda muchísimo a minimizarlos.

El puerperio también me trastocó, desde la primera vez que un pediatra intento hacerme sentir culpable porque mi niña tuvo conjuntivitis por una obstrucción del lagrimal y Maca me dijo, tú sabes que tendría ahora conjuntivitis le hubieras puesto o no la profilaxis, hasta cuando me daba toda su empatía con una lactancia difícil por un frenillo sublingual. Cuando las noches se me hacían interminables, solo saber que podría llamarla en cualquier momento me daba fuerzas para seguir adelante. Y así pasa hoy todavía, sé que siempre estará ahí, para cuando necesite un abrazo. Gracias a ella estamos viviendo un puerperio precioso.

Gracias es una palabra muy pequeña para describir toda la gratitud que sentimos hacia nuestra doula. Gracias por todo, Macarena.

Desde Doulas.es queremos agradecer a Bei
su colaboración por darnos permiso para la publicación.
Macarena Díaz-Mayordomo Cabiedas
Doula: Macarena Díaz-Mayordomo Cabiedas
Provincia: Madrid
Zona de trabajo: Madrid, Madrid Sur y alrededores
Email: madimaca@hotmail.com
Tlf: 678363879
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