Ser cuidador es CUI-DAR


10 de mayo de 2017

Cuando un mamífero humano nace por un parto respetado, está listo para despertar en su madre un montón de conductas de apego. Es muy simple y a la vez muy complejo y los que hemos estudiado sobre neurociencias y salud perinatal sabemos que es durante el proceso de parto cuando se produce en el cerebro del bebé en útero todo un despliegue de neuro-hormonas (estrés beningno) por las contracciones, que hace que inmediatamente después de nacer, busque a su madre con determinadas conductas: llora, repta sobre el pecho guiándose por el olfato hasta succionar el pezón y luego busca la mirada de la madre para anclar en ella no sólo sus ojos sino también su alma. Todas las que hemos parido sintiéndonos integradas, aún las dificultades que hayamos experimentado, conocemos esa mirada en que el corazón se nos agranda hasta el infinito y nuestros brazos no quieren soltar a nuestro recién nacido. Es nuestro y nosotras somos para nuestro hijo o hija.
Leslie Power
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